Cómo sanar todas tus relaciones

Cómo sanar todas tus relaciones

Hace algún tiempo me encontraba en la playa en compañía de mi hija. Junto a nosotras se hallaba un grupo de jóvenes, chicas y chicos, que hablaban de sus relaciones de pareja. Todos contaban sus experiencias con diferentes novias o novios. Y lo que tenían todos en común era el sentimiento de una desconfianza extrema.

Yo estaba muy atenta a sus palabras, pero no por el deseo de conocer su vida privada, sino para corregir con herramientas cuánticas todo lo que decían. Eran cosas muy importantes para ellos. Tendrían entre veinte y veinticinco años, y ya habían experimentado muchas vivencias de noviazgos, casi todos llenos de desconfianza.

Una frase fatal

Lo que contó uno de ellos en particular me pareció terrible: Se había estropeado unas vacaciones enteras solamente porque una chica que atendía un negocio le dijo delante de su novia: «¿Qué tal, hermoso? ¿Qué quieres?». Y al ser amable con ella, se armó un escándalo colosal. La novia se la pasó llorando todo el viaje.

Y no paró de recriminarle a su novio el que fuera amable con la chica de la tienda hasta que decidió terminar con la relación al volver a su lugar de residencia. El joven dijo que habían sido las peores vacaciones de su vida, ¡y sólo por una frase dicha a la ligera por una desconocida!

Esa frase provocó que acabaran su noviazgo. Todos y cada uno de esos chicos de la playa, que eran más de diez, contaron experiencias similares. Me pasé un buen rato corrigiéndolos, ya que todos manifestaban gran desconfianza. Tuve que trabajar en muchos miedos y traumas importantes.

Manifestaban miedo al abandono, al abuso, al amor, a la intimidad y al compromiso. Todos ellos afectan muy negativamente a las relaciones. La desconfianza representa su destrucción misma, ya que al deconfiar del ser que tienes a tu lado, trasladas esa desconfianza a todos los aspectos de tu vida.

Las parejas desconfían uno del otro, el jefe controla todo el día a sus empleados porque no confía en ellos, y los padres tienen total desconfianza en sus hijos.

Trabaja la confianza en tí

El detonante de todas las discusiones que habían tenido los jóvenes de la playa con sus parejas era la falta de confianza en sí mismos. Si una chica se pone a llorar y dice que sus vacaciones fueron un desastre porque a su novio le dijeron: «Hola, hermoso», ¿qué creen que le hace mucha falta a esa joven?

Si en cambio hubiese dicho: «Es verdad, tengo un novio hermoso y estoy muy orgullosa de eso porque me lo merezco, y además soy tan hermosa como él», no cabría en ella desconfianza alguna. Habría gozado de unas estupendas vacaciones y se habría ahorrado muchas horas de llanto y dolor.

Para adquirir confianza en ti mismo debes trabajar de forma extraordinaria a nivel consciente e inconsciente, ya que cargamos con varios patrones limitantes. Recordamos palabras que nos han dicho en el pasado, desde que éramos muy pequeños, y que nos han bajado la autoestima de forma significativa.

Tus hijos merecen respeto absoluto

He podido constatar a través de todos mis recorridos por el mundo que la destrucción de la autoestima empieza desde una edad muy temprana. Hace poco escuché a una madre gritarle a su hijo: «¿Qué tienes en esa cabeza? ¿Eres un enfermo mental?». Pensé: «¿Cómo puede una mamá decirle eso a un niño?

¿Qué autoestima puede tener un pequeño de cuatro años al que se le dice eso, cuando lo único que había hecho fue intentar cruzar la calle sin precaución?. Ahí empieza el gran problema de la autoestima en todos los seres humanos. El germen de ese mal está dentro de sus mismos hogares.

Hay quien dice: «Yo hago todo por mis hijos. Dejo la vida por ellos», y después los llaman «enfermos”. Esto es un grave error. El respeto de los padres hacia sus hijos debe ser absoluto. Deben ver a sus hijos como a ese Dios al que adoran y como a esos maestros a los que tanto veneran.

Ese niño que tienes delante es sagrado, y tú estás construyendo su futuro. Das pie a las futuras limitaciones de ese niño cuando le gritas palabras hirientes que se te escapan en un momento de exasperación, y que muy probablemente escuchaste tú también en tu niñez en boca de tus padres.

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Respeta y te respetarán

Si eres madre o padre, respeta lo más sagrado que tienes dentro de tu casa, y no me refiero solamente a los niños, sino a todos los seres que están allí contigo. Tal vez te maltrataron en tu infancia, pero considera que viviste patrones familiares muy distintos a los que puedes crear ahora.

Ahora sabes que eres el creador de todo lo que vive tu familia. Así pues, establece un respeto absoluto hacia lo más sagrado de tu casa. Así sembrarás autoconfianza en los seres que amas y también en ti mismo, porque al vigilar el respeto al otro, no permites que nadie te falte al respeto, ni dejas que otro haga contigo lo que no quieres.

Ten siempre en cuenta la enorme importancia de observar en forma consciente el respeto y la condición divina del otro. Con ello, no solamente elevas la confianza del otro, sino que le recuerdas que debe respetarte. Te tienes que sentir merecedor de un trato respetuoso y no permitir que te lo nieguen, así sean tus padres, hijos o jefes.

Deposita confianza en los demás

Lo primero es trabajar en la autoestima, empezando por nuestra imagen corporal. Al escuchar las historias de los chicos de la playa, me llamó la atención que muchos de ellos mencionaron el grave problema de autoestima de sus novias respecto a sus propios cuerpos.

Ellos les decían: «¡Pero si tienes un cuerpo precioso! ¡A mí me encanta!», pero ellas no se veían a sí mismas como de verdad eran. No amaban sus cuerpos, aunque los demás los considerasen hermosos. No existía confianza en ellas, por lo que no creían en lo que los demás realmente veían y admiraban.

Así pues, tenemos que aprender también a tener confianza en las palabras de los demás. Nos han enseñado desde muy pequeños a desconfiar de todo y de todos. Siempre se nos ha dicho: “Te van a robar, te van a secuestrar, te van a hacer daño”. La desconfianza siempre fue una enseñanza propia de la Era de Piscis.

¿Nunca te dijeron: “Piensa mal y acertarás”? Gracias a eso hemos provocado engaños y maltratos. Nuestros padres repetían: «Si desconfías, te proteges», sin saber que con ese tipo de afirmaciones generaban procesos creativos en los que la desconfianza tenía mucha autoridad. Provocaban que te engañaran y maltrataran.

El control es una forma de desconfianza

Nos enseñaron también a controlar a los demás espiándolos. ¿Sabes que cada vez que espías a alguien estás creando aquello que tanto temes? Lo estás observando en el campo de las infinitas posibilidades, e indefectiblemente va a llegar a tu vida. Por lo tanto, si quieres sanar tus relaciones, es vital que elimines la desconfianza.

Los jóvenes de la playa también contaron la historia de una chica que quería controlar a su novio y no dejarlo salir con sus amigos, así que inventó que estaba internada en un hospital. Cuando el novio salió corriendo a verla, obviamente no la encontró. No estaba en la lista de pacientes ingresados. Fíjate hasta donde llega la desconfianza.

¿Y qué le va a pasar a esa chica? No solamente la van a dejar, sino que efectivamente va a terminar en el hospital, porque lo observó en el campo cuántico. Para poder mentirle a su novio tuvo que visualizar su ingreso a ese lugar. Estuvo jugando con fuego. En cambio, cada vez que confías en el otro, creas confianza y respeto.

Y si alguien no debe estar en tu vida porque no es digno de tu confianza se alejará por sí solo, sin que lo eches. ¿Por qué? Porque no lo estás atrayendo. Si observas en el campo de las infinitas posibilidades solamente a seres dignos de tu confianza, esos serán los que te rodeen. No te preocupes y dales la bienvenida.

Decreta: Solo los seres dignos de mi confianza están a mi lado. Es sencillo poder crear un ambiente confiable, en el cual depositar todo tu amor.

Nunca normalices la falta de respeto

Respeta al otro y haz que te respeten. Empieza por cuidar las palabras que expresas. Trata al otro como un dios, porque de hecho es Dios, como también lo eres tú. Eres Dios en acción, y el otro también lo es. Si tus hijos aún son pequeños, tienes la gran oportunidad de criar seres que se amen y respeten a sí mismos.

Imagina qué hermosa sociedad formarán todos los seres criados de esa manera. ¿Quién puede hacerle daño a tu hijo si tú lo respetas más que a nadie en el mundo? Si has tenido una hija o un hijo y los has respetado como los dioses que son, ¿qué crees que pasará con ese niño o niña cuándo crezca?

Si alguien llegara a faltarles al respeto vivirían una situación insólita. Y te aseguro que no lo permitirían, ni se sentirían a gusto con ello. Mira la diferencia entre esos niños y los que fueron criados entre maltratos. Cuando estos últimos establecen sus primeras relaciones y llega alguien que los insulta, lo ven como algo normal.

Piensan: «¡Ah, eres el amor de mi vida! Me has dicho enferma mental, igual que mi mamá”. Eso es lo que han escuchado toda su vida. Por eso muchas personas toleran relaciones tóxicas; son las mismas de su infancia y adolescencia. Para ellas es lo normal. Dicen: «Maltrátame, porque así me siento en casa».

Conscientemente, a las personas les duele el abuso; lloran y están tristes, pero de forma inconsciente esperan el maltrato.

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Tienes que convertirte en confianza

Debes ser el espejo de lo que deseas ver en el otro. Si te haces consciente al extremo y te conviertes en confianza, la reflejas, y justo eso es lo que recibirás. En ese momento, alguien pasa junto a ti y dice, «¡Ah, ese espejo me gusta! Me miro en él y me veo muy guapa; me veo bien y veo que confían en mí”.

Por eso debes convertirte en confianza. Erradica de tu vida el ‘desconfía y acertarás’, ya que esa enseñanza de la Era de Piscis era un mecanismo de protección para no sufrir y para evitar que te hicieran daño. Sal de esa enseñanza errónea y empieza a confiar en todo y en todos.

Es más fácil confiar y esperar que venga algo bueno que desconfiar y comprobar que todo el tiempo llegan cosas desfavorables. Y para colmo, cuando llegan esos sucesos adversos dices: «¿Viste? Yo sabía que me tenía que cuidar. Yo sabía que tenía que desconfiar». Conviértete en confianza, y la confianza vendrá a ti.

Desapégate de todo y de todos

Reconozco que este es el punto más difícil. Yo misma he tenido que borrar muchas memorias para poder traspasar esta barrera y llegar a no tener expectativas con respecto a personas, situaciones o cosas. Es un trabajo laborioso, pero quien logra el desapego total adquiere una gran maestría.

Y es casi imposible hacer este trabajo sólo de forma consciente. Para lograr el completo desapego necesitas herramientas cuánticas. Si permaneces atado a personas que te faltan al respeto por apego a las cosas materiales que te brindan, estás envenenando tu vida.

Muchos seres soportan relaciones muy tóxicas por mantener expectativas con las cosas materiales. Con ello están literalmente destruyendo su cuerpo físico y son profundamente infelices. Crean un verdadero volcán de ira en sus vidas. Aguantan y aguantan, llenos de desconfianza hacia la persona que está justo a su lado.

Eso es dormir con el enemigo, ni más ni menos. Y todo por no perder bienes materiales. En cambio, si no tienes expectativas, todo regresa a ti. No hay nada ni nadie que te lo pueda quitar. Si aprendes a usar tu Presencia Yo Soy para manifestar todo lo que quieres, dejas de tener expectativas limitantes.

No dependes de nada ni de nadie

Si tienes expectativas de pérdida es porque se ha disparado en ti el miedo a la pobreza o a perder cosas. Aprende a usar este enorme poder que posees y decreta lo que quieres. De esta forma, no hay persona ni cosa que pueda impedir que eso llegue a ti, a pesar de tus miedos.

Es muy importante que no seas dependiente de otros, que tu felicidad no dependa de las acciones de otro, y que tanto tu crecimiento profesional como tus logros materiales no vayan unidos a expectativas en torno a personas o cosas. Si cultivas la confianza en ti mismo, cultivas la confianza en los demás.

Una palabra clave en este proceso es merecimiento. Puedes tener todo lo que deseas, independientemente de que estés sola o solo. El no tener expectativas aniquila la desconfianza, pero si esperas algo de alguien, siempre estarás controlando y desconfiando. El desapego es un trabajo extraordinario. Es el trabajo de tu vida.

Desapego no quiere decir falta de amor o de interés en el otro. Significa más bien que no necesitas que alguien haga algo por ti. ¿Algo viene a mí? Lo disfruto. ¿No viene? No pasa nada. El desapego es el camino hacia el amor incondicional; es respetar la libertad del otro, su condición divina y sus decisiones, estén equivocadas o no.

Es hermoso vivir desapegado. La verdadera libertad empieza cuando te desapegas de todo. Ya no dependes de lugares, circunstancias o personas.

Sal del papel de víctima

Es debido a tu desconfianza que has creado lo que ahora te agobia. Esa desconfianza destruye tus relaciones, porque al observarla vendrá indefectiblemente a tu vida. Es imposible que no aparezca. ¿Por qué? Porque en donde está tu atención está lo que llegará a ti. Quien observa estafas y engaños en su contra crea justamente eso.

Si crees percibir una amenaza, decreta: *No hay hombre ni cosa que pueda quitarme algo que me pertenece.* Y te vas a dormir en paz. Eso es la Presencia Yo Soy. He visto con mis propios ojos a personas que se pasaron años maquinando planes para despojar a otros de sus bienes, y se murieron antes que sus supuestas víctimas.

He visto a familias enteras pelear por una herencia que ninguno llegó a disfrutar. Es más, todos esos familiares codiciosos murieron, y al no tener descendencia, resultó que justamente la persona a la que deseaban despojar fue la heredera de los bienes de todos ellos.

Cuando trabajas en tu Presencia Yo Soy, el Universo confluye de forma extraordinaria, porque tiene infinitas posibilidades de darte todo aquello que deseas y que te pertenece. Sal del papel de víctima indefensa sabiendo que todas tus circunstancias las has creado solamente tú.

Usa tu Presencia Yo Soy y decreta lo que quieres. No hay persona ni cosa que te pueda quitar lo que te pertenece. Sostente en ella y nadie podrá hacerte daño.

Si has creado algo que no te gusta, cámbialo

Si actualmente vives cosas que no te gustan, no generes resistencia. Empieza a trabajar en ti y cámbialas. Desapégate. No te ates a lugares, personas o cosas. Hay millones de personas que pueden ocupar ese lugar a tu lado y que estarían muy deseosas de hacerlo.

Si no puedes soltar una relación tóxica, es por la falta de confianza en ti misma o en ti mismo. A esa falta de confianza se unen la falta de respeto y de amor propio. ¿Estás en un lugar en el que no te encuentras a gusto? Primero reconoce que lo has creado tú. No generes resistencia y trabaja en el desapego.

Empieza a decretar lo que quieres en tu vida. Conviértete en ese espejo que deseas ser. Debes decretarlo todo para que pueda llegar a tu vida. Eres el creador de ella y debes observar lo que realmente deseas. Cuando tengas apego a una persona tóxica, recuerda que hay millones de seres con las cualidades que deseas.

Existen millones de personas que te pueden dar el respeto y la confianza que te mereces, y en los cuales te vas a convertir.

Lo único que importa es tu frecuencia actual

Tu frecuencia paga al Universo todo lo que has pedido en el campo de las infinitas posibilidades. Trabajar en la confianza, el amor y el respeto a ti mismo eleva tu vibración y hace que recibas aquello que deseas. Como he comentado varias veces, lo más importante es poner atención y cuidar cómo vibras ahora.

Según la Ley de Atracción, el pensamiento sería el decreto que expresas y el sentimiento sería la radiación que emites. Su unión genera la energía electromagnética que atrae como un imán todo lo que quieres que llegue a ti. En otras palabras, la electricidad es el pensamiento y el magnetismo lo que estás vibrando.

Entonces, no es solamente el pensamiento, la energía eléctrica, lo que necesitas, sino también la energía magnética, misma que va a conducir hacia ti aquello que deseas. Por lo tanto, en lo que más debes ocuparte ahora es en elevar tu frecuencia vibracional, trabajando la confianza, el respeto y el amor a ti mismo.

Sal de la zona de confort

Puede ser que ahora mismo te encuentres en un lugar que te provoca molestia e incomodidad, pero piensas: «Tengo una casa que no me gusta, pero si me muevo de aquí, lo pierdo todo». Esa es la zona de confort. Anímate a salir de ella, porque más allá de sus límites se encuentra el cambio.

Tienes que tomar decisiones con respecto a tu trabajo, tus relaciones, tu hogar y tus circunstancias. Sal y empieza a vivir. Si no sales permaneces en el interior de un volcán, aguantando y aguantando por apego a personas, sitios o cosas que no te favorecen. Y ese volcán hará erupción en cualquier momento.

Y al hacerlo va a destruir tu vida de alguna forma, ya sea en tu cuerpo físico, tus relaciones, tus finanzas o tu trabajo. Hay gente que se pregunta: «¿Por qué me va todo mal?», y es que son un volcán en plena explosión, que ya no aguantó más y está sacando todo lo que se acumuló en su interior durante décadas.

Si estás vibrando bajo, dentro de una zona de confort que en realidad resulta ser bastante incómoda, y estás a punto de hacer erupción, no me sorprende que tengas una gran cantidad de problemas y bloqueos en tus relaciones, finanzas y cuerpo físico. Es lo que corresponde a una situación tan crítica.

Emprende tres acciones esenciales

Así pues, anímate y sal de la zona de confort. Decreta y da el primer paso con fe. Modifica algún aspecto de tu vida, aunque al principio sea algo muy pequeño y aparentemente de poca importancia. Así, la energía empezará a circular nuevamente y acelerará ese proceso de cambio.

No te extrañes si al hacerlo eliminas viejos dolores físicos. Muchas enfermedades que padecen las personas hoy en día se manifiestan porque son un volcán enfurecido. Se dañan y lastiman a sí mismas como consecuencia de aguantar situaciones adversas por años. Se les está yendo la vida y están desesperados y doloridos.

Confianza, amor propio y respeto a uno mismo son los conceptos esenciales de esta enseñanza. Conviértete en confianza, trabaja en tu amor propio y nunca olvides el respeto hacia ti mismo y los demás. Al emprender esos tres trabajos, tus relaciones dejarán de provocarte dolor. Serán una de las facetas más bellas de tu vida.



Si te gustó este artículo y quieres profundizar más en este tema, te recomiendo que leas el artículo anterior: Alcanza el dominio de tu poder

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