Permite que la luz descienda sobre la Tierra

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Desde cualquier sitio donde estés, permite que la luz entre en ti y expándela al resto del planeta. No hace falta un día o una hora especial para hacerlo, porque para el amor no existe tiempo ni espacio. Ancla la luz en ti y luego derrámala en toda la Tierra. Si eres un trabajador y un guerrero de la luz, esta clase va dedicada a ti.

La búsqueda comienza en la mente

Seguramente has vivido una situación en la que hubo un momento en el que has dicho: «Bueno, hasta aquí llegué, tiene que haber una solución más fácil«. Cansado de luchar contra corriente, te levantas, te caes y te vuelves a levantar, repitiendo infinidad de veces los mismos patrones.

Y sufres los mismos bloqueos en tu salud, finanzas y relaciones. Todos y cada uno de nosotros hemos pasado por eso. Sin embargo, puedes convertir esas situaciones en el punto de partida para iniciar una búsqueda. Desde tu propia mente, puedes permitir que la luz descienda a la Tierra. Eso es un gran primer paso.

Antes tenías la idea de estar a merced de un Dios castigador que estaba fuera de ti. Creías merecer una pena por haber cometido un pecado, o pensabas que Dios quería castigarte para que aprendieras algo. Entonces soportabas en silencio todo lo que ese Dios te mandaba.

Pero a medida que entiendes como funciona de verdad el Universo, te das cuenta de que tal cosa no puede ser. No podrías castigar a tu propio hijo hasta el punto de llevarlo a la completa desesperación. En ese momento puedes pensar: «Si Dios es mi padre, ¿cómo me va a arrastrar hasta esa situación?».

Eres parte de la Fuente

Entonces, después de detenerte y asimilar eso, llegas al segundo punto crucial: Comprendes que en realidad tú eres parte de la Fuente, que Dios no está fuera de ti, y que no te castiga ni te hace daño. Tú eres quien se hace daño. Reconoces que tú eres esa Fuente, y ese es el verdadero punto de partida.

El poder emanado de esta Fuente es tu Presencia Yo Soy. Debes reconocer que posees este gran poder. Sin ese reconocimiento es imposible que puedas usarlo, ya que no puedes acceder a algo que no conoces. Puedes tener dentro de tu casa un aparato fantástico, pero si no sabes cómo funciona, será tan útil como un adorno.

Así pues, para acceder a tu verdadero poder primero debes reconocerlo. Hay millones de personas que, si bien ya se encuentran en la búsqueda de un camino de salida a través de su mente, todavía no han reconocido su poder. Si tú te has dado cuenta de que eres la Fuente y de que eres un guerrero, ya vas adelantado.

Ánclate a la Fuente

Puedes hacerlo mediante el uso constante de tu Presencia Yo Soy. El anclarte te da un punto de partida sólido; evita que gires y gires como un trompo, colocando alternativamente a Dios dentro y fuera de ti. Evita que digas: «Yo Soy el poder», y luego: «Por favor, Dios mío, ayúdame». Estás a la mitad, y eso no te sirve.

Debes anclarte fuertemente a esta Fuente que es tu Presencia Yo Soy. Hacer diariamente la Meditación de Unificación de los Chakras te ayuda a lograrlo, ya que permite que se unan tus cuerpos físico, emocional, mental y espiritual con la consciencia de grupo y tu consciencia crística.

La mayoría de las personas conoce solamente los chakras del cuerpo físico, pero existen otros situados fuera de él, que unen los diferentes cuerpos que tenemos y que también deben estar alineados. Esto resulta extraordinariamente importante para poder anclarnos a la Fuente.

No te dividas

Utiliza tu Presencia Yo Soy en todos los actos de tu vida. No te dividas entre la Fuente y tu humanidad de tercera densidad, como lo hicimos durante la Era de Piscis. Estás dividido cuando no usas tu Presencia Yo Soy y te dejas arrastrar por la consciencia colectiva, que te envuelve en frecuencias bajas y dirige tu observación hacia la carencia.

Dicha división retarda tu evolución por completo. Así pues, una vez que reconoces ser la Fuente, sal por completo de esta tercera densidad, misma que ya está abandonando el planeta Tierra. De nada te sirve tener al mismo tiempo una mirada carente y una abundante. Buscas el anclaje, pero te divides al distraerte con acontecimientos humanos.

Recuerda que ya no eres solo humano. En el momento que haces reconocimiento y uso de tu Presencia Yo Soy, emprendes el camino de tu des-humanización.

Entras en una forma de vida en la cual te reconoces como un ser súper poderoso. En cambio, si te anclas a** una mirada carente, envolviéndote con los sucesos aparentemente desfavorables que ocurren en el planeta, o con todo lo que pasa dentro de tu familia, estás dividiendo tu casa en dos. Impides que la luz descienda sobre la Tierra. Estás en el proceso, pero permaneces mitad aquí y mitad allá.

El punto al que debes llegar

El proceso de anclarte a la Fuente a través de tu Presencia Yo Soy implica voluntad y esfuerzo constantes, hasta alcanzar el punto en el que ya no tengas ni la más mínima duda de tu poder. En ese momento no hay persona ni cosa que pueda impedir que estés en paz y armonía.

Cuando estás anclado por completo a la Fuente, no hay posibilidad de que ocurra un hecho a nivel global, personal, gubernamental, laboral o de cualquier otra índole que te saque de tu anclaje. Ese es el punto donde debes llegar, y ese es el trabajo más difícil: El anclaje permanente de tu Presencia Yo Soy.

Este es un trabajo diario, minuto a minuto. Esa es la propuesta que yo hago con Quantum Mind. Eso fue exactamente lo que yo llevé a cabo, tal cual como te lo transmito.

Eres un guerrero y esta es tu batalla

He aquí tu batalla como guerrero de la luz. No tienes que salir a combatir al exterior ni salvar a otros: Tienes que luchar contigo mismo para anclarte definitivamente y sin flaquear. La batalla está dentro de ti y el adversario eres tú mismo.

Y cuando logras la victoria en dicha batalla te conviertes en un ser de luz tan enorme que el amor que irradias sana todo lo que está a tu alrededor y donde quiera que vas, sin tener que hacer nada. Una vez que hayas ganado tu batalla, consigues que la luz baje a la Tierra.

Y lo haces con tu cuerpo físico, irradiando el amor que eres. Este Universo es tan sencillo, armónico y perfecto que lo único que tienes que hacer es vivir, disfrutar, reír y amar. Solamente con ser feliz ya estás irradiando la luz que has hecho descender al planeta Tierra.

Fluye hacia tu ser

A través de tu corazón y tu radiación estás sanando a la humanidad, porque tu luz es tan fuerte que disipa toda la oscuridad que te rodea. Esa es la forma en que trabaja un guerrero de luz en beneficio de la Tierra. Nunca lo hace a través del sacrificio. Así no funciona el Universo.

El Universo fluye sin esforzarse, como la corriente de un río que baja de un manantial de montaña. Si tu anclaje es certero y perfecto, te conviertes en un foco luminoso tan grande que lo irradias todo y lo sanas todo.

Solo tienes que ser. ¿Ser qué? Amor, porque eso es lo único que existe en todo el Universo. Y por amor me refiero al amor crístico, el que nos enseñó Jesús y en el que todos tenemos que convertirnos. Ese es el camino del Cristo que Jesús nos explicó.

El amor debe derramarse desde el corazón

Así es como la luz desciende sobre el planeta Tierra: Se empieza a derramar desde el corazón de todos. La ventaja que tenemos nosotros al ser guerreros es que hemos trabajado la potencia de nuestro amor, es que nuestra luz es de tal magnitud que podemos hacer grandes cosas a nuestro alrededor.

Lo podemos hacer al derramar amor desde el corazón hacia todos los seres, sin sacrificio y sin esfuerzo. Tus palabras tienen que ser amor. Tus pensamientos tienen que ser amor. Tu radiación, por ende, tiene que convertirse en amor. Todo lo demás, como dice Jesús, viene por añadidura.

Entrar en el Reino de los Cielos equivale al uso y reconocimiento de tu Presencia Yo Soy sostenida con total certeza. Siempre ten en cuenta que el amor empieza por ti y no por los demás. No es que los demás no te importen, al contrario; cuando te conviertes en amor, todos sanan a tu alrededor por siempre y para siempre.

Tu trabajo consiste en librar las batallas que tienes en tu interior, y nada más. Luego de librarlas, lo único que tienes que hacer es disfrutar la vida, porque necesitas estar alegre para irradiar y derramar amor desde tu corazón hacia todos.

Dirige correctamente este descenso de la luz

Debes aprender a dirigir tu Presencia Yo Soy, y ese es un gran trabajo. Muchas veces he contado cómo, sin querer y desde el amor, yo la iba dirigiendo, y cómo en ocasiones me equivocaba al hacerlo. Expresé palabras en tiempo presente sin dirigirlas correctamente, y con ello provoqué sucesos inesperados.

Tal vez a ti te ha ocurrido lo mismo. Has dirigido tu Presencia Yo Soy de forma equivocada. Debes aprender a decretar para utilizar correctamente este súper poder que tienes. Fíjate que hablo de un súper poder y no solo de un poder. De hecho, estoy hablando del único y mayor poder que existe en todo el Universo.

De esta manera, para aprender a usarlo tienes que echar mano de herramientas cuánticas. Te he compartido la Unificación de los Chakras y la Técnica del Perdón. Como guerreros de la luz que somos, tenemos que trabajar el perdón en nosotros mismos, para así poder irradiarlo en todo nuestro caminar.

El retorno del Cristo a la Tierra

Todos esperamos el retorno del Cristo a la Tierra, pero ¿sabes qué es realmente ese retorno? Es el descenso del amor y de la luz a través de tu irradiación. El camino es el que ya te he mencionado.

Inicia con la búsqueda de la verdad con tu mente y el conocimiento de que eres parte de la Fuente. Continúa con el reconocimiento de tu Presencia Yo Soy, su anclaje dentro de ti, y el aprendizaje de su uso correcto, derramando amor hacia todos los seres a través de tu corazón. Finalmente, empieza a caminar irradiando esa luz a través de tu cuerpo físico.

Esa es toda tu lucha como guerrero: Gana tus propias batallas y conviértete en luz.

Al hacer todo lo anterior serás una bendición para muchísima gente. Un solo guerrero de la luz puede sanar una gran cantidad de territorios y seres, solamente convirtiéndote en amor y habiendo ganado todas sus batallas. No tienes que convencer a los demás para ayudarlos.

Ese es el retorno del Cristo a la Tierra: Se hará realidad cuando todos los guerreros de la luz estén anclados en ella mediante el reconocimiento, el uso y la dirección de su propio poder, que es su Presencia Yo Soy. La consciencia y el corazón crístico estarán en todos, y en ese momento la Tierra ascenderá.

Disuelve el velo de la separación

No estamos separados unos de otros; somos Unidad. Si te conviertes en amor, todo lo que está a tu alrededor se convertirá en amor. Una sola persona iluminada puede cambiarlo todo. Empieza por ti y termina por ti. Esto puede sonar egoísta, pero es lo más hermoso y amoroso que puedes hacer por todos los seres humanos.

Al hacer esto no reconoces separación alguna. Tú eres la salvación del otro; lo único que tienes que hacer es convertirte en amor e inundarlo todo con él. Si quieres combatir eso que llamas oscuridad, lo primero que debes hacer es disolver el velo de la separación.

Cuando eso suceda en el planeta Tierra, cuando sepas que no existe el «otro» y que no hay separación, tratarás y cuidarás a los demás con amor extremo, porque ese «otro» eres tú. Entonces, cuando llegues a ese punto, no conocerás más daño ni dolor. Tanto tú como todos nosotros nos reconoceremos completamente.

Pero primero tendrás que ganar tus batallas como guerrero de luz. No olvides que tus procesos creativos están en tu mente, y que si te haces daño, o alguien te hace daño, eres tú quien ha creado esa situación. La victoria está dentro de ti y no fuera. Cuando lo entiendas, estarás muy cerca de disolver el velo de la separación.

Deja que la luz, el amor y el poder restauren el plan de ascensión

Eso es lo que hace un guerrero de la luz. Se convierte en amor utilizando su propio poder. Luz, amor y poder: Esas tres palabras son en realidad una sola, porque la unión de ellas es nuestra Presencia Yo Soy.

Así pues, permite que tu Presencia Yo Soy restaure el plan de ascensión de toda la Tierra a través de ti. Esa será tu mayor victoria.

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Si te gustó este artículo y quieres profundizar más en este tema, te recomiendo que leas el artículo anterior: La gratitud te eleva a la energía del amor